Vino y chocolate ¿maridaje imposible?

Nada más lejos de la realidad. La verdad es que estas dos pasiones están más cercanas de lo que puede aparentar, evitando además el tópico de vino dulce + chocolate.

Vino y Chocolate

El chocolate, al igual que el vino, posee infinidad de características (matices, aromas, texturas, etc.) que hacen a cada variedad y receta única respecto a las demás, y lo más interesante: la mayor parte de ellas son compartidas con el vino.

Esto hace interesante la combinación. ¡Qué mejor placer que el doble de placer! Pero hay que tomar algunas ‘precauciones’:

1. Seleccionar un chocolate de calidad: con un buen vino no es muy lógico tratar de maridar un chocolate ‘diet’.

2. Como la palabra indica, el maridaje implica comprensión y compatibilidad. Es necesario escoger chocolates con aromas similares al vino escogido. Al fin y al cabo, los primeros poseen aromas frutales, florales, cacao (obviamente), etc. que también posee el vino.

Los experimentos, con gaseosa. Buscar un contraste muy marcado puede dar lugar a una situación angustiosa (literalmente).

3. Los vinos a combinar deben saber sobrellevar ese ‘exceso de peso’ que implica el chocolate, por eso deben tener una muy buena estructura. Los vinos reservas son una excelente opción al respecto. (http://www.vinicoladecastilla.com/reservas.htm)

4. Probar los dos métodos de cata posible: por separado, apreciando los contrastes entre estas dos delicias, y juntos buscando la armonía y el complemento entre ellos: por ejemplo, un buen chocolate con leche casaría a la perfección con un Merlot; o un cremoso chocolate blanco con un Sauvignon Blanc; los chocolates negros (+65% cacao) admiten perfectamente varietales y elaboraciones más robustas (Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, etc.)

ChocolatePero, además de todo lo anterior, el chocolate refuerza los ya conocidos beneficios del vino con los suyos propios gracias a la epicatequina, sustancia que contiene el cacao:

– Efecto tranquilizante, lo que ayuda a saborear y apreciar mejor el vino

– Es un potente antioxidante, reforzando la misma acción ejercida por los polifenoles del vino.

– La epicatequina protege además el sistema circulatorio, y el vino a su vez previene la arterioesclerosis, enfermedades coronarias y accidentes cerebrales de tipo isquémico.

¿Qué más se puede desear? Un doble placer muy beneficioso para nuestra salud.

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